La propuesta planteada por López, se muestra como un elemento que permitirá subsanar, o viene a alentar a muchos docentes que dependiendo de la universidad a la que pertenecen han dejado de cree en la calidad y la academia de la educación superior. En su discurso plantea mecanismos relevantes que a mi juicio deben considerarse cuanto antes para evitar que las Instituciones Universitarias pierdan el realce y la pertinencia de los profesionales que hacen vida en sus recintos. Comienzo entonces planteando que según lo manifestado por el autor y en lo que estoy completamente de acuerdo, es prioritario ir construyendo una institucionalidad acorde a la globalización del conocimiento y al proceso revolucionario que se ha venido gestando en Venezuela, pero estos cambios deben contribuir a que la academia impere sobre los intereses grupales, donde se brinden oportunidades, donde se disminuya la exclusión, pero también que estén dadas las condiciones favorables que permitan hacer de esa idea una realidad sin cercenar los derechos de los ciudadanos, pues debe estar basada en brindar educación para todos, pero a su vez con el toque mágico de la excelencia y la calidad.La construcción del socialismo del siglo XXI, lema este que está en boga y que trastoca a gran parte de la población, que lleva inmerso las propuestas actuales en materia de economía, producción y desarrollo, entre otros; obliga a las instituciones de educación superior a plantearse cambios en su currículo. En Venezuela el sistema educativo debe sufrir una transformación indudablemente, el mismo no debe ir desligado de los cambios en el país, el socialismo esta instaurado en nuestro país y la educación superior debe buscar organizarse y plantear sus aportes para contribuir con esta tarea, es decir responder a preguntas básicas, cómo perfilara a sus egresados para que correspondan con el modelo de sociedad que se está gestando, que responda a las necesidades de la demanda de recursos humanos para desarrollarse y desenvolverse en la sociedad del siglo XXI. Si bien es cierto que en Venezuela se ha adelantado todo un proceso de cambio educativo a partir de 1999, el cual ha tenido sus expresiones más resaltantes en la creación de las Escuelas Bolivarianas, en el desarrollo de las misiones educativas (Robinson, Rivas, Sucre), y en la creación de la Universidad Bolivariana de Venezuela, también es cierto que la planificación y la organización de las mismas no fue la más pertinente, se puede presumir que por la premura de presentar las ideas y las propuestas se obvio la parte de capacitar, actualizar y perfeccionar al recurso humano que direccionaría estas actividades educativas. Sobre todo en las misiones se conoció ampliamente las debilidades que presentó el proceso de instauración, queda pendiente por exponer de qué manera continuaran levando acabo sus actividades y las estrategias que regulen estas debilidades.
Por otro lado es importante resaltar los aspectos positivos que plantea el autor, el cual trajo consigo experiencias que permiten visualizar el deber ser de la educación, entre ellas la superación de la concepción que ve el currículo como un modelo o diseño estandarizado, para ello es importante que dentro de los cambios que deben realizarse en los diseños curriculares de las universidades y por ende en cada una de las carreras, puedan participar las universidades en consenso para definir la modalidad de trabajo y las pautas que regirán dicho proceso. Otro aspecto positivo es que el currículo está enfocado bajo una concepción humanista, donde la economía, la ciencia y la tecnología estén al servicio de los seres humanos, aspecto este que favorece y contribuye a establecer verdaderamente un modelo diferente que parte del ser humano y que responda a sus necesidades.Otro punto importante que se desprende de esta propuesta del deber ser es la superación de las prácticas pedagógicas tradicionales, memorísticas y repetitivas, desarrollando métodos y estrategias didácticas no estandarizadas y produciendo recursos para el aprendizaje flexibles y contextuales. Incluye una reflexión crítica sobre los sistemas de evaluación aplicados por los docentes. De allí surgen una interrogante que nos llevara a la reflexión cuales serán los mecanismos empleados en materia de supervisión, control y seguimiento para que esto se dé en las universidades y desde mi punto de vista memorizar no está mal, tiene sus elementos positivos, mucha de las actividades de nuestra vida cotidiana requieren de nuestra memorización, el docente debe promoverla, pero considerando otros elementos como lo planteado por Ausubel partiendo de sus saberes previos y haciéndolo significativo. Para regular y darle continuidad a la propuesta los mecanismos de evaluación deben ser precisos y deben estar presentes a nivel de educación superior pues, ese control y seguimiento a los profesores en la actualidad no existe y por ende desmejora la academia.
Así mismo el otorgarle a la investigación el necesario peso curricular, vinculándola a la resolución de problemas nacionales y locales, brindando el respaldo financiero que las mismas deben tener generaran mejores producciones y de mayor alcance. La extensión en las universidades no tienen mucha relevancia ante esta problemática se plantea en el documento, que la misma debe tener un mayor peso académico al que hasta ahora ha tenido curricularmente y en la misma actividad de los docentes.
En cuanto a la propuesta para una nueva ley planteada por el autor hare referencia a las de mayor relevancia y de prioridad bajo mi criterio: En el caso de los requisitos para ser autoridad, “se busca combatir a los políticos profesionales, y permitir que sean verdaderos académicos quienes estén al frente de las instituciones universitarias”. Se puede ser político y académico indudablemente que si, entonces si hay profesionales que responden a este perfil porque enfrascarse en preferir uno ante el otro, además si se establecen las elecciones las personas llegaran al cargo porque así lo de decidió la mayoría y no por imposiciones.
Otro punto que preocupa y al cual no le han dado tratamiento es que los profesores en su mayoría siguen sin poder participar en la toma de las decisiones académicas, reduciendo el poder a una minoría.
En cuanto las atribuciones de los departamentos, los cuales encajan perfectamente para cumplir con cometidos específicos, se presenta uno que preocupa a muchos profesionales, sobre todo de nuevo ingreso a la universidades, los cuales deben buscar la manera de perfeccionarse y actualizarse y es lo relacionado a la aprobación de permisos para actividades académicas, entre ellas las becas, así mismo las universidades deben garantizar planes a sus profesores, deben promocionar la asistencia a eventos científicos, y para ello debe ser garante de contar con los recursos necesarios para que el personal participe. En la actualidad en muchas universidades se maneja lo que anteriormente reinaba en las escuelas escases de programas de actualización, se quedaron en solo dar clase, la misma clase durante 20 años, no se garantiza un plan a desarrollar por cada profesor que involucre la asistencia a diversos eventos que permitan actualizarse, a realizar estudios de postgrado, eso en la actualidad no se le presenta a los profesores. Ante dicha situación luce muy apropiada y conveniente la propuesta del autor, sin duda una posible solución al problema es transferir a los departamentos y a las unidades académicas muchas de las atribuciones que hoy tienen el Consejo Universitario y los Consejos de Facultad, para darle mayor participación a los profesores, estudiantes y por supuesto a la comunidad..
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